
Solo 35 aspirantes permanecen en el proyecto Blue Lock, y solo unos pocos serán elegidos para el partido exhibición contra la selección japonesa Sub-20. Ganar significa representar al país, pero perder acabará con Blue Lock para siempre. Yoichi Isagi y los demás deberán competir por un lugar en el equipo titular mientras aprenden a combinar sus estilos de juego para derrotar a los mejores jugadores jóvenes de Japón.