
Tras sus victorias iniciales, Takumi enfrenta nuevos desafíos cuando el equipo Emperor llega a Akina con sus poderosos Mitsubishi Lancer Evolution. Kyouichi Sudou, su líder, subestima el antiguo AE86 de Takumi. En una batalla entre tecnología y habilidad pura, Takumi deberá demostrar que el conductor importa más que el automóvil.